resaca suicida
Ayer llegué al garaje corpóreo
Senté cabeza en la mesa coja
En el punto exacto después del “tin”
El retorno del tambor
La máquina de escribir alcohol
Casi apagando la vela de un soplo cardiaco
Chisporroteo desde los humores vítreos
Como insecto contra la ventana
tumbos contra el piso
Fuga violenta a un nosédonde
Retrocedo la columna vertebral
Desde las lumbares busco el par sensible
Destartalo en el acto la bomba de aceite y hematíes
Busco, desespero, encuentro el frasco de cristal
La pipeta soledad extrae dos rocíos
Del ungüento de cicuta, paico y belladona
¡AY! no mas…
Las falanges temblorinas
Una rata en la cabeza
Critica del libraco sin final definido
¿los suicidas dejan de serlo al estar con vida o al estar ya muertos?
Indecisión
Desvivo en el barrio NO SE DONDE
Entre mujer quisiera #3228 y querida imposible
Subiendo las gradas impares
en el tercer suicidio
a mano de dedo medio
oficina ni 1 ni 2


